Do mana el agua pura

Do mana el agua pura

martes, 22 de marzo de 2022

Holderlin. Meitáh'e la vía

 

MEITÁH'E LA VÍA

Con perah’amariyah

y yena de rosah montesinah

pendi la tierra sobri el lagu ;

vujotruh, durcih cihnih,

ebriuh de tantu besu

endirgaih la cabeza

en lah tranquilah y sagráh'aguah.

 

¡Ay de mí ! ¿Ondi cogeré, candu

eh’invielnu, lah florih,

ondi la luh del sol,

las sombrah de la tierra ?

Ehtán loh muruh

pahmauh y fríus, en el vientu

chirrían lah veletah.

 


Este bello poema en versión extremeña de Holderlin me encandiló en la primavera de mi vida y hoy vuelvo a recordar aquellos versos inflamados que palpitaban en mi corazón a la luz de los primeros amores, aquellos debidos a la tierra y aquellos otros debidos al erotismo adolescente. Hoy, en la mitad de la vida, los ecos y las dudas se agolpan al calor de este poema.

Pablo Muñoz Regadera

ADIÓH- WANG WEI

 

                                    WANG WEI.  Adióh


馬飲君酒               M’abahu del cabayu y t’echu el vinu de l’adióh

問君何所之               Te preguntu por’el tu viaji                            

君言不得意               M’icih que por curpa de loh’ehcarmientuh                          

歸臥南山陲               Te retirah al Sur polah cumbrih de loh montih                    

但去莫復聞               Vaiti, poh ya nâ te requieru!!                        

白雲無盡時               Velayí, en’el infinitu, lah blancah nubih…


TRADUCCIÓN AL ALTOEHTREMEÑU DE PABLO MUÑOZ


Wang Wei es uno de los mayores poetas chinos de todos los tiempos. Vivió en el siglo VII. Practicó el budismo. Su arte está imbuido de él. 

Se dedicó tanto a la pintura como a la poesía. En sus versos se suele encontrar esa relación literaria con la incidencia de la luz. 

La forma de los versos utilizada por Wang Wei se conoce como shih. Son poemas que consisten en series de líneas de 5 o de 7 sílabas, de las cuales las pares, riman.

El palraeru ehtremeñu

 

El palraeru ehtremeñu

Eh un'arquina,
gualda un tesoru
que quieri ehcapalsi
a vivil a toah partih
y yenal caracolih con airi.

Ayí, pol rinconih mu jonduh, 
ondi lah palabrinah relucin
y mahtican luh ecuh de lah vocih,
el tiempu ehgrana amorih.

Esi arquina 
de lah muehtrah carabah,
que se jabri
y se vielti rehfalandu 
sonih y paliquih
y jablarih viejuh
en luh corazonih nuevuh.

Esi arquina
que guarda luh sonih,
luh ecuh,
lah vocih y luh sueñuh,
que moh ehtán yamandu
endi
un rincon profundu,
com'un ceru.




viernes, 18 de marzo de 2022

 

LA TRUCHA ARCO IRIS



No había despuntado  aun la blanca luna sobre los altos picos de Tormantos, la oscuridad se cernía sobre el campamento Carlos V con un manto rumoroso de sonidos. El chirriar de los  grillos y las chicharras, el ulular de las lechuzas y algún ladrido lejano acompasaban un silencio nocturno solo interrumpido por los ávidos  violeros en su afán por procurarse comida en  el cuerpo de unos niños que a aquellas horas rendían tributo al descanso reparador, después de una larga jornada de deporte y aventura en el curso del rio Jerte.

Los monitores ya estaban en sus sacos de dormir y los niños descansaban en las tiendas de campaña, que llenaban en grupos de 7. Dormían a pierna suelta a pesar de los mosquitos y violeros que llenaban sus cuerpos de molestos borronchos  ¿dormían todos? Antolín daba vueltas en su saco, se revolvía y rascaba las piernas en un duermevela sudoroso que le impedía conciliar el sueño en profundidad.

Era la noche del 31 de octubre, el día de Los Santos, un grupo de niños de la escuela de El Torno había acudido a pasar el fin de semana al Campamento Carlos V, a los pies de la temible Garganta de los Infiernos, en el Valle del Jerte, para celebrar la calbotada y hacer deportes de aventura.

Apenas la luna llena asomó sus delicadas alas sobre las altas cimas del Jerte y cubrió con un manto de luz las laderas y rincones más recónditos de la comarca, Antolín rompió el silencio rumoroso que reinaba en el campamento con un grito seco:

                -¡ahhh, aquí no hay quien duerma, me tienen asau lus violerus a picotazus! -El grito despertó a Amancio que descansaba a su lado.

- ¿qué te pasa tíu?  -Preguntó medio adormilado.

- Que no me dejan durmil lus musquitus, me pica endi las uñas de lus pies hasta el últimu pelu del cogoti.

- Yo tamién estoy yenu de borronchus, vaya asaeru de viulerus.

Uno tras otro se fueron despertando los niños y niñas de aquella tienda mientras el sueño se desvanecía como humo empujado por un viento voraz al cielo abierto de aquella noche de luna llena.

Antolín, desperezándose con los brazos abiertos como alas y el hocico arrugado, se dirigió a sus compinches invitándolos a dar una vuelta por los alrededores del Campamento para ver donde paraban los sisones y gamusinos que los monitores habían mencionado vagamente en el juego de pistas de la velada y que nadie había sido capaz de encontrar.

                - Oyi, ¿queréis que salgamus a buscar gamusinus y sisonih y asín damus mañana un chascu a lus monitoris? Y endispués poemus jacermus una güena chirrinfoya con luh que cacemuh.

                - Mi ermanu Migui es mu espabilau pa seguil las jóyigas de lus animalis en el bosqui, ¿a que sí, Migui? – dijo Amancio mientras se dirigía a su hermanito pequeño.

                - Lus jusmeu enseguía y doy con eyus en un santiamén, yo quieru ir tamién con vusotrus a buscal.lus –exclamó el pequeño.

                - Pos antoncis, qué os paeci si salimus sin jacel ruidu pa no dispertal a lus munitoris, anqui las niñas no sé yo si aguantarán purqui son más miedicas.

                - Oyi, oyi, que de miedicas, nada monada, que Lu y yo os damus cien güeltas a vusotrus y si no lo creéis, amus a comprobal.lu esta nochi. - Respondió Almu, ofendida saltando de su saco como una bala.

Migui propuso salir a buscar por el camino la cueva de la temida Serrana del Piornal, que hacía cientos de años que estaba cobijaba en algún rincón secreto del Valle del Jerte, para lo cual se habían de proveer de mochila con los utensilios necesarios: unas galletas, agua y la luz frontal para llevar en la cabeza y así vislumbrar los obstáculos del camino.

                - Peru es una misión mu peligrosa, asínqui Alvaritu no puéi venil purqui es mu chiquinino aun. Y si le muerdi angún gamusino, endispués amus a tenel títirih. - Terció Migui.

                -Si ombri, que te creih tu esu, yo no me queu aquí ni anqui me atéih y sino me chivu a luh munitorih. –Exclamó Alvaritu.

Dicho y hecho, nuestros valientes salieron sigilosamente del campamento y se pusieron en camino en busca de aventura. La noche se fue oscureciendo por un eclipse de luna llena y toda la naturaleza pareció ensordecer de repente. Tanta quietud causó un cierto desasosiego en el grupo. Pero siguieron avanzando en su periplo hasta que oyeron un rumor lejano de aguas que caían, un rumor tamizado de silencios que ejercía un extraño poder magnético. Encaminaron sus pasos siguiendo el  rumor furtivo hasta que se fue convirtiendo en estruendo de cascadas que discurrían abruptas por la cuenca de la Garganta de Los Pilones. Asomaron sus ojos curiosos al barranco que se precipitaba a sus pies. En el fondo del abismo divisaron un charco rumoroso donde caía y sosegaba el agua cristalina de la garganta. El ruido era ensordecedor y la oscuridad se cernía amenazadora y misteriosa.  Antolín se adelantó al grupo saltando de cancho en cancho hasta llegar al remanso del agua que se detenía en una poza profunda.

                - Estus charcus están yenus de vía. -Dijo mientras se enjuagaba las manos.

Lentamente, los vahos que el agua dejaba al caer se fueron iluminando con los primeros rayos del sol. Un abanico de colores irisados se confundía levemente con la neblina que la chorrera producía en su caída vertical desde lo alto del barranco. Alvaritu se aferró a las piernas de Migui y Almu se tapó los ojos, asustada. De repente un gran pez saltó desde el agua y volvió a saltar haciendo cabriolas en el aire. El grupo de niños estaba, cuanto menos, espantado, ¿qué prodigio era aquel que irisaba el barranco y le daba un olor a misterio impenetrable? Las miradas se dispararon al compás de los sutiles movimientos del pez, cuando de repente el anfibio se aposentó sobre un cancho con toda su luz y magnificencia y para sorpresa general habló:

                -No temáis naa, soy Arco Iris, sí, la famosa trucha Arco Iris de la que os’an jablau en la escuela muchas vecis.

                -Ah, poh mujotruh íbamuh en busca de la cueva de la Serrana del Piornal y de pasu si cazamuh angún gamusinu, poh miel sobri hojuelas. –Dijo Antolín.

                - Na de cazal gamusinuh y menuh sisonih, pos aparti de sel serih imaginarius, la su caza está terminantimenti proibía, asinqui más sos vali orviaruh desa misión impusibli. –Dijo Arco Iris con vehemencia.

                -¡Si hombri, comu que mos vamuh a queal sin merendiya, con lo ricuh que’stan luh sisonih y luh gamusinuh! Exclamó Migui envalentonado.

                - Poh yo creu que Arco Iris tiene razón, ¿ondi amuh mujotrus a cazal naa si ni siquiera trujimuh un tristi sacu pa metel esus bichinuh, amás que son imaginarius. Reflexionó Almu en voz alta.

                - Mu bien muchachinuh y muchachinas, os prupongu que aora que güervi de las sus majás nohturnas el rey sol os peguéis un güen bañu, velaquí, en esti charcu tan lindu y endihpués os tupiis de morah y de bleus y os gorvéis pal campamentu, no vayasel que lus munitoris os’echin en farta y se líi una güena zurriona. –Les propuso Arco Iris.

Los niños pensaron que quizás no era mala propuesta y decidieron darse un baño en las claras aguas jerteñas. Se zambulleron en el charco y retozaron entre risas y bromas mientras Arco Iris hacía piruetas entre el agua y la luz entreverada que la espesa copa de los árboles dejaba pasar con los primeros rayos del sol mañanero. Después se secaron encima de unos canchos y comieron moras y cerezas silvestres que encontraron por allí.


Mientras se jartaban de comer, el paisaje se fue amenizando con los rayos solares que entraban intrépidos entre la maraña del follaje. El murmullo de los pajarillos competía con el rumor salvaje del agua que caía en rizos coloridos desde el barranco. Entre la cortina de luz que el agua dejaba a su paso aparecieron los gamusinos ululando cual lobos y los sisones aullando con sus silbidos de luz iridiscente. En medio de este concierto apareció Arco Iris con otras muchas truchas saltando desde el agua y realizando cabriolas como nunca habían visto los niños.

El tiempo discurría en un entorno mágico hasta que de repente se oyó un gran trueno y el sol declinó en el barranco lentamente. La danza parecía terminar cuando el escenario volvió a su esplendor natural tamizado ahora por gotas de una fina lluvia que amenazaba con calarlos hasta los huesos.

-          Güenu amiguinus, mos vamus a ir yendu pabaju antis que moh jechin en farta. -Conminó Antolín al grupo.

-          Me paeji una güena idea y, si os paeji bien, otru día con más tiempo podéis vinil a visitalmi y us prumetu que os cuentu el secretu de la Reina Mora y el su tesoru ascondíu porestas sierras. -Les propuso Arco Iris.

Así fue como quedaron, cómplices con la trucha Arco Iris, ahítos de felicidad por la aventura vivida. El calor embargó de gozo sus corazones como un dulce secreto inmemorial. Habían vivido una aventura mágica e inesperada en un bosque animado, agreste y lleno de vida.

-          Ali payá, Arco Iris, mos vamus agilandu pabaju peru no muh orviamuh de la promesa que mus jas jechu. Gorveremuh candu menus te lu asperis. –Advirtió Alvaritu.

-          Adiós, adiós, mis lindus talismanis – les despidió a todos los niños al unísono la trucha Arco Iris.

                     


       

Pablo Muñoz.


martes, 8 de marzo de 2022

Vigías en el cielo. Dulce Chacón.

Vigías en el cielo

Dos águilas perdigueras
sobrevolaban al sol de la mañana
el castaño Libertad
en las Vaquerizas de El Torno.

Sus ojos oteaban 
el arrullo de los vientos
como un leve suspiro
entre los ramos tiernos.



Las plumas refulgían suaves,
fieras, dulces como versos,
con sueños espolvoreados
desde el cielo
tan azul, tan intenso.


Desde lo alto se derramaban,
como miel que en su tronco 
elaboraron las sutiles abejas,
aun, y siempre, sus tiernos besos.








A Dulce Chacón 


DULCE CHACÓN
Sí,
se quedó en el verso,
en la prosa insondable que alimenta nuestros sueños,
en la voz que reproducen aparatos modernos
cuando pulsamos sus adentros.

Se quedó en el misterio
que endulza los sentimientos
y los hace profundos
y nuestros,
porque amar es combatir
y compartir
aunque sea en silencio
aquello que nos dijo,
aquello que nos trajo el viento
cuando un día fuimos tod@s
a las Vaquerizas a palpar sus versos
en la tierra que la lleva cielo azul adentro.

Y si marchó un momento
nos dejó su herencia
en otros libros,
en otros labios como calcados
desde el nacimiento.

Dulce,
se quedó un momento
y nunca más estuvimos huérfanos de sus versos.

Pablo Muñoz

viernes, 12 de marzo de 2021

Valle del Jerte

 

VIERNES, MARZO 23, 2012


Luz blanca oló a miel, 
sol de cerezas transparenti y fiel.
Que yueva la primavera sobri esta tierra de jerrumbri y sed.
Ay, lah raícih d'antaño, jundíah en'el orvíu, 
cómu duelin al buhcá agora la sombra que no gorverá.



Hacia el mes de marzo es la floración del cerezo,

cuando la nieve cubre la cima de las montañas

 y la flor extiende su manto de alas blancas

y rubio polen por las laderas escarpadas

del mágico Valle del Jerte  baja.

Un manto de amor cubre la montaña,

arriba, arriba, en la cima

la nieve atempera el clima jerteño,

abajo, la flor del cerezo

aroma el viento que mece las ramas.

El néctar que liban las abejas

será rojo un día

y entonces la boca estallará de sabor

y certezas.


EXTREMEÑO LITERARIO, con Manuel Ariza

 

VIERNES, DICIEMBRE 02, 2011

EXTREMEÑO LITERARIO

MANUEL ARIZA CATEDRÁTICO DE HISTORIA DE LA LENGUA EN LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA

Fue uno de los primeros profesores de la Universidad extremeña, que le acaba de publicar sus estudios sobre el habla de la región
MERCEDES BARRADO TIMÓN
 
Manuel Ariza, catedrático de Historia de la Lengua Española de la Universidad de Sevilla, fue profesor en Cáceres cuando la universidad extremeña daba sus primeros pasos. Trabajó aquí durante catorce años, entre 1975 y 1989. Esta semana se ha presentado en la capital cacereña, publicado por la UEx, su libro 'Estudios sobre el extremeño', que contiene artículos gestados en aquella época sobre la forma de hablar y escribir en Extremadura, ampliados y mejorados por investigaciones posteriores.

-Ha dicho en titulares que Gabriel y Galán se inventó el extremeño. ¿Qué es el extremeño, un dialecto, un invento, existe en realidad?

-Son dos cosas distintas. Gabriel y Galán -y no precisamente José Antonio, como ha dicho algún periódico, sino José María- se lo inventó en el sentido en que fue el primero que utilizó una lengua aparentemente dialectal o con elementos dialectales vulgares, que es lo que se suele llamar castúo. Pero el castúo es el extremeño literario, por decirlo de alguna manera y en ese sentido es un invento de Gabriel y Galán. El extremeño existe desde que existe Extremadura, no como región sino desde que se repobló a finales del siglo XII.

-¿Se pueden establecer los cimientos de lo que es ese extremeño?

-El extremeño es básicamente castellano con algunos elementos léxicos leoneses y con otros portugueses. Y solamente en el ángulo noroccidental, al norte del Tajo, es cuando son más acentuados los rasgos leoneses; por eso en esa zona, y causa reflejante puede ser Gabriel y Galán, es donde se estilan las vocales finales. Pero en el resto de Extremadura no. Y las aspiraciones, en su mayoría, son las mismas que hay en Castilla-La Mancha, Murcia y Andalucía. El único rasgo morfosintáctico de tipo leonés que sí se ha extendido por toda Extremadura es el sufijo '-ino'. Y después quedan arcaismos en la zona norte de Cáceres donde se dice, como en la zona leonesa o castellana, 'la mi madre' o 'la mi casa'. Son rasgos que irán desapareciendo, salvo que se utilicen como elementos de tipo expresivo.

Serradilla

-¿A qué se refería usted cuando ha destacado la gramática de Serradilla y el chinato?

-Hasta la Guerra Civil, en la zona norte de Cáceres había lugares que conservaban las viejas consonancias sonoras medievales. Antonio Salvador y yo hicimos encuestas por la zona hace veinte años y ni siquiera los viejos las usaban, aunque recordaban que se decían. Es el caso de 'jadel' por 'hacer'. Pero nadie hablaba eso, salvo en Serradilla, donde hasta los niños más chicos conservaban las viejas sonoras y decían, como ET, 'mi casssssa'. Pero el famoso chinato había desaparecido. Tenemos el testimonio de una viejecita a la que hice unos textos que publicó Diego Catalán. Y ya está. Lo que pasa es que ahora hay estos movimientos reivindicatorios de lo propio y en los periódicos de la zona a veces aparecen textos escritos en el viejo dialecto que ya nadie habla. Eso no es ni bueno ni malo, pero los muertos no se resucitan nada más que en los milagros. Y dentro de eso están un maestro y una licenciada que publicaron una gramática extremeña que es un auténtico disparate, aparte de ser un plagio de Navarro Tomás y Gaya. ¿Pero se vendió como rosquillas porque la gente compra las cosas del terruño!

-¿Qué valor da a reivindicaciones como las de Galicia sobre el habla de Eljas y de San Martín de Trevejo?

-Tontos hay en todas partes y hay gallegos que quieren buscar gallegos en todas partes. Lo primero que tenía que decir esta gente tan galleguista es que reivindican el portugués porque es un dialecto del gallego, porque lo es históricamente. Pero ¿quién le dice a un portugués que habla un dialecto del gallego! Lo que hay en Eljas no es una variedad del gallego, sino una mezcla peculiar entre el portugués y el extremeño, llena de arcaismos como quedan en esa zona. Se trata de las viejas palatales castellanas, que no las gallegas. Otra cosa es Olivenza: allí no hablan gallego, hablan portugués.

-¿Es usted partidario de la wikipedia extremeña?

-No sé lo que es. Esos intentos los hay en todas las comunidades autónomas, de un grupo de gente que confunde lo que es el castellano común con las variedades regionales. Intentar convertir una variedad regional en lengua de cultura o escrita me parece una aberración. Pero eso ocurre también en Andalucía, donde hay un grupo de gente que reivindica no que se hable andaluz, que es la realidad, sino que se escriba en andaluz. Pero, ¿de qué tipo: con ceceo, con seseo? Eso es suponer que toda Andalucía habla uniformemente. Y lo que hace esta gente es, lo mismo que el castúo, un invento sacado de la manga donde utilizan vulgarismos porque parece muy moderno. Pues bueno...

-¿Cómo sigue estudiando el extremeño desde su puesto de trabajo en Sevilla?

-Ahora llevo años sin hacer nada, pero lo último que hice fue estudiar a Chamizo porque me parecía que hacía falta un estudio sobre su lengua. Todavía tengo encuestas inéditas que hicimos Antonio Salvador y yo y que algún día tenemos que completar y sacarlas. Espero como agua de mayo que se publique el Atlas Lingüístico de Extremadura, que es una mina... Ya no dirijo tesis, aunque hasta hace poco dirigía tesis de viejos alumnos extremeños, pero participo en todo lo que me llaman de Extremadura, que es mi segunda casa.

-¿Y Chamizo no se inventó nada?

-Sigue a Gabriel y Galán eliminando algunas cosas que en Badajoz no se daban, como el cierre de las vocales finales. Pero, lo mismo que Gabriel y Galán, no recoge las aspiraciones de 's' o de 'j'. Y son fenómenos generales tanto en Cáceres como en Badajoz. Y en sus escritos las 'eses' están muy bien puestas. Es un extremeño aliviado, con vulgarismos, pero sintácticamente su fuente de inspiración es Gabriel y Galán.

-¿Le gusta Chamizo o sólo le considera un fenómeno a estudiar?

-Una de las cosas que me sorprendió de Extremadura es la admiración que tenían por Gabriel y Galán en Cáceres y por Chamizo en Badajoz y que los niños se sabían sus poesías de memoria. A mí no me parecía un buen poeta, pero yo no soy crítico literario. Lo dije el otro día. Me he dado cuenta de que los extremeños tienen mala conciencia y dicen que hablan muy mal. Pues no. Vosotros habláis muy bien extremeño, que es distinto de hablar un castellano fenomenal de Valladolid. Creo que eso es lo que explica que Chamizo y Gabriel y Galán se hayan convertido en mitos, porque los hablantes con mala conciencia argumentaban que el extremeño podía ser lengua literaria.