MEITÁH'E
Con
perah’amariyah
y
yena de rosah montesinah
pendi
la tierra sobri el lagu ;
vujotruh,
durcih cihnih,
ebriuh
de tantu besu
endirgaih
la cabeza
en
lah tranquilah y sagráh'aguah.
¡Ay
de mí ! ¿Ondi cogeré, candu
eh’invielnu,
lah florih,
ondi
la luh del sol,
las sombrah
de la tierra ?
Ehtán
loh muruh
pahmauh
y fríus, en el vientu
chirrían
lah veletah.
Este bello poema en versión extremeña de Holderlin me encandiló en la primavera de mi vida y hoy vuelvo a recordar aquellos versos inflamados que palpitaban en mi corazón a la luz de los primeros amores, aquellos debidos a la tierra y aquellos otros debidos al erotismo adolescente. Hoy, en la mitad de la vida, los ecos y las dudas se agolpan al calor de este poema.
Pablo Muñoz Regadera

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